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| Hidratación y ejercicio físico |
En un ambiente templado y en condiciones de escasa actividad física, la pérdida de líquido a través del sudor es usualmente baja. Pero una sudoración abundante puede ser la fuente principal de pérdida de agua y electrólitos para personas que se ejercitan o trabajan en calor extremo. En los individuos físicamente activos, la sudoración es el factor que determina en mayor medida estas pérdidas. Los requerimientos de líquido total van desde 2 hasta 16 litros al día, dependiendo de la carga de trabajo y del grado de calor. Los requerimientos de líquido en adultos físicamente activos y/o aquellos expuestos a estrés ambiental merecen una consideración especial.
Entendiéndose por físicamente activos individuos con ocupaciones como agricultores, mineros, militares, albañiles, bomberos, empleados de parques y lugares recreativos y personal industrial. Además, debe considerarse que realizan a diario su actividad, en muchos casos, con elevadas temperaturas ambientales. Tanto la actividad física como la exposición al calor aumentan la pérdida de agua.
Quienes sudan mucho también deben restituir los electrólitos. Los requerimientos diarios para individuos en condiciones templadas pueden llegar a duplicarse e incluso triplicarse si las condiciones climáticas son muy cálidas. De igual modo, las recomendaciones de consumo total de líquidos para individuos extremadamente activos pueden cuadruplicar los valores sugeridos para los individuos con tendencias más sedentarias.
La pérdida de sudor varía de acuerdo con diversos factores, como la intensidad y duración del ejercicio, edad, sexo, entrenamiento, aclimatación al calor, temperatura, humedad, velocidad del viento, nubosidad, tipo de ropa y tasa de sudor individual. La tasa de sudor individual se modifica dependiendo del ambiente, la cantidad de ropa y el grado de actividad. Se han podido observar tasas de sudoración tan altas como 2-3 litros/hora; sin embargo, éstas no pueden sostenerse durante varias horas. Las tasas máximas de sudoración diaria están, por lo general, en el rango de 10 a 15 litros.
De no reemplazarse el agua que se pierde a través del sudor, se llega a la deshidratación, se inhibe el funcionamiento y pueden llegar a producirse daños y, en situaciones extremas, fallos cardiovasculares e hiperpirexia.
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