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| Consejos |
- Para que el organismo funcione bien se debe mantener un adecuado balance de líquidos y electrolitos.
- Es importante hidratarnos correctamente en cualquier época del año.
- Las personas sanas deben beber al menos de 1,5 a 2 litros de líquidos al día; más aún dependiendo de las condiciones climáticas y de la actividad física desarrollada.
- Controlar la eliminación de orina. El volumen diario debería ser de alrededor de 1.5 litros. Si está muy concentrada (color amarillo oscuro y olor fuerte) indica que necesita beber más.
- En caso de sudoración, calor ambiental o ejercicio físico los requerimientos de líquidos aumentan a 3-4 litros al día.
- La deshidratación constituye un riesgo para todo el mundo, pero sobre todo para los niños, embarazadas y las personas de edad avanzada.
- Las personas mayores deben beber periódicamente aunque no tengan sensación de sed.
- Tomar alimentos ricos en agua, como sopas, frutas y verduras, contribuye a conseguir una óptima hidratación.
- La variedad de sabores facilita la adecuada ingesta de líquido. Por eso, es recomendable variar el consumo de líquidos incluyendo bebidas como agua, refrescos, zumos, infusiones, etc., y evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
- Con la actividad física, aumenta la pérdida de líquidos y también se pierden electrolitos por el sudor. Por eso hay que aumentar la ingesta de líquidos. La cantidad aproximada sería beber un litro por cada hora de ejercicio, aunque no se tenga sed.
- Evitar hacer ejercicio físico intenso en los momentos de más calor y procurar mantenerse bien hidratado durante el ejercicio.
- Es conveniente beber antes, durante y después de la actividad física.
- Las bebidas para deportistas, que aportan azúcares y electrolitos, contribuyen a prevenir la aparición precoz de fatiga y la deshidratación.
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