OBSERVATORIO
HIDRATACIÓN Y SALUD SALA DE PRENSA PROFESIONALES DE LA SALUD
           
 

 

¿Su trabajo implica una actividad física muy intensa?... ¿Se entrena a diario?


La óptima hidratación, es decir, la cantidad total de líquido necesario para el buen funcionamiento del organismo, varía en función de cada persona. Como media, se suele recomendar ingerir 2,5 litros de líquido al día, aunque en casos muy especiales los requerimientos pueden llegar a alcanzar más del doble. Se trata de situaciones extremas, con altas temperaturas y, especialmente, en personas sometidas a una actividad física muy intensa como aquellos que realizan entrenamientos físicos diarios, por ejemplo los deportistas de élite, y otros profesionales como militares, bomberos, obreros de la construcción, mineros, agricultores, etc. En el caso de estas personas, sometidas a actividades intensas, necesitan reponer adecuadamente todo el líquido y los electrolitos que pierden para, de esta forma, evitar riesgos para la salud.



A esto hay que añadir otro factor que aumenta el riesgo: cuando se producen grandes pérdidas de líquido a través del sudor, puede desaparecer la sensación de sed, que es la primera señal de alarma que nos alerta de este déficit de líquidos. Esto no significa que el cuerpo esté suficientemente hidratado.

De no reemplazarse el agua que se pierde, se produce la deshidratación, la cantidad de sangre que circula por el cuerpo es menor y, como consecuencia, disminuye la sangre que bombea en cada latido, y los músculos no reciben el oxigeno suficiente. Por eso, las consecuencias de la deshidratación para estos profesionales son la fatiga, disminución del rendimiento, calambres musculares, aceleración del ritmo cardíaco, etc.

La hidratación es vital para la salud. Es necesario prevenir situaciones de riesgo personal. Y, ante la duda, lo mejor es consultar a los especialistas sanitarios, los médicos y farmacéuticos.

 
 
 

  Cada persona tiene unas necesidades de hidratación.
Conozca cuáles son las suyas y evite el riesgo de sufrir una deshidratación.