OBSERVATORIO
HIDRATACIÓN Y SALUD SALA DE PRENSA PROFESIONALES DE LA SALUD
           
 
 
Deshidratación

Qué es la deshidratación

La deshidratación es una disminución de la cantidad de líquido existente en nuestro organismo lo que provoca una falta de agua del interior de las células. Esta situación se produce cuando la cantidad de líquidos ingeridos es menor de la que se elimina como consecuencia de las distintas funciones orgánicas.

El líquido es un nutriente esencial para la vida. Una persona puede sobrevivir tres semanas sin alimentos pero sólo tres días sin ingerir líquidos.

El agua es el principal componente del cuerpo humano, y supone 70% del peso corporal total. Esta cantidad total depende de múltiples factores como la edad o el volumen de grasa corporal.

Cumple una función vital ya que permite que se realicen todos los procesos bioquímicos imprescindibles para el funcionamiento del organismo, posibilita el transporte de nutrientes a las células, ayuda a la digestión al diluir los nutrientes de los alimentos, contribuye a regular la temperatura corporal mediante la evaporación por la piel, etc. Además, el intestino absorbe parte de estos líquidos, gracias a los cuales es posible eliminar todos lo que el cuerpo no necesita, a través de las secreciones y de la orina, por lo que también previene el estreñimiento.

Teniendo en cuenta esta importancia de la hidratación en la salud, el nivel de líquidos debe mantenerse constante.

Distribución y composición del líquido corporal

La cantidad total de líquido presente en el organismo se distribuye dentro y fuera de las células: el que se encuentra en el exterior se denomina líquido extracelular y el del interior de las células líquido intracelular. Estos dos compartimentos (intracelular y extracelular) no están aislados sino que se relacionan entre ellos.

Además, su importancia radica en la presencia de sales minerales, formando lo que se denomina soluto o disolución que también debe mantenerse constante. El líquido que está fuera de las células tiene una alta concentración de sodio y cloruro. En cambio, otras sales fundamentales como el potasio se encuentran en porcentajes más elevados en el líquido que está dentro de las células. Estos electrolitos también son claves para el organismo. Por eso, una disminución o una mayor concentración en sangre son indicadores de estados de deshidratación.

Para mantener una correcta función celular es importante mantener el intercambio entre ambas partes, regular la hidratación, el volumen celular y el equilibrio de electrolitos en ambas partes.

Cómo se produce la deshidratación

Como consecuencia de los distintos procesos vitales, el organismo sufre continuas pérdidas de líquidos, a través de la piel por la sudoración, de la orina, de los pulmones cuando respiramos, etc. Por ello, el balance hídrico debe estar equilibrado, es decir, la cantidad de líquido que entra en el cuerpo debe ser la misma cantidad que se elimina.

Las pérdidas que se producen al día se estiman en unos 2,6 litros repartidos entre los distintos procesos fisiológicos como la orina (1.500 ml/día), heces (200 ml/día), pérdidas insensibles -como la eliminada por la piel, distinta al sudor, la expulsada por la respiración-. Además, se producen desequilibrios cuando aumentan las pérdidas por exceso de sudoración, vómitos o diarreas.

El organismo humano es incapaz de producir el líquido que necesita por lo que es necesario proporcionarle las cantidades adecuadas a través de los alimentos y de otros líquidos. Si no se reponen adecuadamente estos líquidos, se puede sufrir una deshidratación.

Junto con una insuficiente ingesta de líquidos, que reponga estas pérdidas que se producen como consecuencia de los distintos procesos orgánicos, otras de las causas más habituales de la deshidratación son las diarreas y vómitos, la sudoración excesiva - por ejemplo en situaciones de calor, actividad intensa- , el uso de determinados fármacos como, por ejemplo, diuréticos, procesos febriles o enfermedades crónicas hacen que disminuya en nivel de líquidos.

Por eso, la hidratación es uno de los elementos indispensables dentro de la alimentación y la nutrición. Un correcto estado de hidratación, dentro en una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable, es fundamental para mantener una buena salud.

En circunstancias normales, los especialistas recomiendan ingerir alrededor de dos litros de líquido al día. En situaciones especiales, como cuando se realiza una actividad física intensa o en ambientes de calor, es necesario beber 3 o más litros. En cualquier caso, la cantidad adecuada de líquido depende de cada persona, su condición física, edad y sexo, su nivel de actividad física o las situaciones ambientales como el calor, la humedad, la exposición a aires condicionados o calefacciones, etc.

ENTRADAS

SALIDAS

 

 

 

 

 







TOTAL ENTRADA 2.600 ml TOTAL PERDIDA
2.600 ml

Consecuencias

Reponer adecuadamente los líquidos es fundamental para preservar el buen estado de salud. La sed es la señal de alerta de este déficit. Las células pierden agua, comienzan a contraerse y se transmite un mensaje al cerebro activándose la sensación de sed.

Cuando este aporte es insuficiente, el organismo responde disminuyendo parte de lo que se elimina por los riñones lo que hace que la orina se vuelva más concentrada. Esta es una primera acción de defensa ante una situación de déficit hídrico.

Las consecuencias de la deshidratación no son sólo la pérdida de líquidos sino también de las sales minerales que contiene. Pérdidas de sodio y potasio hacen que se produzcan desequilibrios en el organismo. Y el primer órgano en notar estas carencias es el corazón.

Al deshidratamos, la cantidad de sangre que circula por el cuerpo es menor y, como consecuencia, disminuye la sangre que bombea en cada latido, y los músculos no reciben el oxigeno suficiente.

La deshidratación puede provocar cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general, calambres musculares, sensación de nausea, aumento del ritmo cardíaco, etc. Además, puede afectar negativamente a las funciones físicas y mentales y es un factor que contribuye a empeorar algunas enfermedades.

Una mínima pérdida de líquidos hace disminuir el equilibrio entre lo que sale y lo que entra y repercute en el funcionamiento del organismo. Sólo con una pérdida del 1% de líquidos aparece la sensación de sed; si esta pérdida es del 2%, se reduce el rendimiento y la resistencia y a partir del 5% se puede producir una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares.