OBSERVATORIO
HIDRATACIÓN Y SALUD SALA DE PRENSA PROFESIONALES DE LA SALUD
           
 
Hidratación a medida

Las necesidades de hidratación varían en función de la edad, el sexo, las condiciones de temperatura y humedad o del esfuerzo físico que se realice. Por eso hay que conocer la cantidad que cada uno debe beber. Además de agua, las infusiones, los refrescos, los zumos, caldos o lácteos, aportan líquidos al organismo.

La hidratación es fundamental para la salud. Interviene en múltiples funciones fisiológicas como la digestión, la respiración o la termorregulación, y afecta al rendimiento físico y mental. Y es que más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesta por agua. Por eso, es importante beber lo necesario para mantener un nivel de hidratación estable y adecuado para cada persona.

Nos hidratamos fundamentalmente a través de las bebidas. El agua, las infusiones, los refrescos, los zumos, los lácteos o los caldos, nos hidratan. También ingerimos agua a través de los alimentos sólidos, especialmente con aquellos que tienen una composicón hídrica elevada como es el caso de verduras, hortalizas y frutas.

Lo importante es que cada persona beba la cantidad que necesite. Esas necesidades varían en función del sexo, la edad, la actividad física que se realice, la temperatura o la humedad, entre otros factores. Según los expertos las mujeres necesitan de media 2,7 litros (2,2 litros de bebidas)[1] para mantener su cuerpo hidratado, mientras que los hombres precisan unos 3,7 litros (3 de bebidas).

Situaciones de riesgo de deshidratación

Esas necesidades pueden aumentar en determinadas situaciones, como cuando hay altas temperaturas o al realizar un esfuerzo físico intenso. En esas circunstancias, las necesidades hídricas pueden llegar a multiplicarse varias veces.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo pierde líquidos constantemente, también al realizar actividades cotidianas. Al trabajar, cuando se estudia, al ir de compras o realizar tareas domésticas se pueden perder más líquidos de lo habitual. Llevar una botella de alguna bebida o tener a mano un refresco, un zumo o una infusión en la mesa de estudio o de trabajo son algunos trucos que nos recuerdan la necesidad de beber.

Además, en algunas circunstancias, el riesgo de deshidratación aumenta. Por ejemplo, cuando suben las temperaturas o al hacer deporte se pueden sufrir grandes pérdidas de líquidos. En estos casos hay que prestar especial atención a la hidratación y aumentar la ingesta de líquidos. Optar por bebidas con buen sabor puede hacer más sencillo beber.

[1] Food and Nutrition Board of The Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for water, sodium, chloride and sulfate. Washington DC: Nacional Academies Press, 2004 a partir de los datos recogidos en el estudio epidemiológico NHANES III. 1988-1994