OBSERVATORIO
HIDRATACIÓN Y SALUD SALA DE PRENSA PROFESIONALES DE LA SALUD
           


hidratacion y nutricion
Consejos

1.- DURANTE TODO EL AÑO, UNA CORRECTA HIDRATACIÓN


Mantener una correcta hidratación es fundamental para la salud. Para desarrollar funciones tan básicas como la digestión, el transporte de nutrientes, la eliminación de lo que no se necesita a través de las heces y la orina, etc. el organismo necesita líquido. Si no reponemos todo lo que va gastando, nuestro cuerpo tiene que recurrir al que está en el interior de las células. Es como si las estuviéramos exprimiendo y, por tanto, sufren. Por eso puede aparecer el dolor de cabeza, cansancio, debilidad, etc. Para evitar esas consecuencias que afectan a nuestra salud, hay que beber la adecuada cantidad de líquidos durante todo el año.



2.- MANTÉN EL EQUILIBRIO ENTRE EL LÍQUIDO QUE ENTRA Y EL QUE SALE
DEL CUERPO

Para que nuestro cuerpo funcione correctamente, el balance hídrico debe estar equilibrado. En otras palabras: la cantidad de líquido que es necesario aportar al organismo tiene que ser la misma que la que eliminamos a través del sudor, la orina, la respiración, la transpiración de la piel, etc. Por eso los especialistas nos recomiendan beber al menos dos litros de líquido al día. En situaciones especiales como cuando hace calor, cuando realizamos una actividad física más intensa o cuando se suda en exceso o se padecen otras enfermedades que causan vómitos o diarreas perdemos más líquido y, por tanto, necesitamos beber más.

3.- BEBE ANTES DE TENER SED

Cuando notamos sed es porque nuestro cuerpo ya ha perdido un 1% del líquido que necesitamos para vivir. Es la primera señal de nos avisa de que tenemos que reponer esos líquidos y electrolitos (sales minerales) perdidos. Si no los reponemos empezaremos a sentir fatiga, debilidad e, incluso, sensación de mareo. Cuando pasa el tiempo y hemos perdido más cantidad de líquido, es decir, estamos más deshidratados, nuestra frecuencia cardiaca se acelera y notamos sequedad de boca y cansancio. Por tanto, es importante recordar que no hay que esperar a tener sed para beber. Lo recomendable es hacerlo antes.

4.- VIGILA LA HIDRATACIÓN DE NIÑOS, ADOLESCENTES, EMBARAZADAS Y PERSONAS MAYORES

Existen grupos de población que son más vulnerables a las consecuencias de la deshidratación. Los niños, porque no siempre piden bebidas ya que tienen poco desarrollado el mecanismo de la sed. Los adolescentes, al estar creciendo y desarrollar más actividad, gastan más. Las mujeres embarazas o en lactancia también necesitan más líquidos durante esta etapa. Y los ancianos, deben mantener una correcta hidratación porque, con la edad, van perdiendo agua corporal y, además, su sistema de regulación de la temperatura se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Por eso, hay que controlar que todas estas personas beban lo adecuado a sus necesidades.

5.- ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE REALIZAR EJERCICIO FÍSICO,
INGIERE LÍQUIDO

Si queremos realizar ejercicio físico tenemos que estar correctamente hidratados, más aún si la temperatura es alta y el deporte es intenso y prolongado. Con el esfuerzo aumenta la temperatura corporal y se suda, por lo que perdemos líquidos y electrolitos (sales minerales). Sin embargo, podemos no notar que estamos deshidratados ya que, con la actividad, puede desaparecer la sensación de sed. Esto hace que disminuya la resistencia y la capacidad de realizar esfuerzos. Para evitarlo hay que beber antes, durante y después de practicar deporte.

6.- EL TRABAJO, EL ESTRÉS O ESTAR EN SITIOS CON AIRE ACONDICIONADO O CALEFACCIÓN TAMBIÉN HACE QUE PIERDAS LÍQUIDOS

A medida que aumenta nuestra actividad, por el trabajo, por los estudios, por el ritmo de vida, etc. nuestro cuerpo va necesitando más líquido. Pero también hay situaciones como el estrés o el nerviosismo que alteran el normal funcionamiento de nuestro cuerpo y hacen que suframos mayores pérdidas. Esto mismo nos ocurre cuando pasamos mucho tiempo en recintos con aire acondicionado o calefacción que resecan el ambiente. Todas estas pérdidas imperceptibles se deben cubrir con una dieta variada que incluya alimentos ricos en agua y otros líquidos.

7.- EVITA EL ALCOHOL, DESHIDRATA

Además de otras consecuencias para la salud, el alcohol aumenta la temperatura corporal y el riesgo de deshidratación. Además, puede tener un efecto diurético que hace que expulsemos más líquidos de los que tomamos. Por eso, es frecuente que cuando bebemos alcohol en exceso a la mañana siguiente nos levantemos con mucha sed. Esta sensación nos alerta de que sufrimos una falta de líquido y por tanto podemos estar sufriendo algún grado de deshidratación.

8.-CON EL CALOR, MÁS LÍQUIDOS

Las altas temperaturas y la humedad hacen que sudemos más y que nuestro organismo pierda mayor proporción de agua. Pero si además de calor, el ambiente es seco, la carencia de agua ambiental puede afectar a nuestra capacidad de termorregulación. En estos casos nuestros sistemas de alerta no se activan y podemos estar más expuestos a sufrir en nuestra salud las consecuencias de la deshidratación. Por eso es fundamental ingerir líquidos con mayor frecuencia, sobre todo, si nos exponemos al sol o realizamos algún tipo de actividad física.

9.- PARA UNA MEJOR Y MÁS FÁCIL HIDRATACIÓN, VARIEDAD DE
ALIMENTOS Y BEBIDAS

En situaciones normales, sin que se produzcan grandes pérdidas (por ejemplo, por sudoración excesiva) necesitamos beber al menos dos litros de líquido diarios. Esta cantidad la conseguimos a través de variedad de los alimentos y las bebidas. Alrededor de medio litro se obtiene de alimentos ricos en agua como frutas y verduras. El otro litro y medio nos lo pueden proporcionar 6 u 8 vasos de líquidos, que pueden ser, por ejemplo, agua, refrescos, zumos e infusiones. Porque está demostrado que la variedad hace más fácil beber lo suficiente y, por tanto, mantener una correcta hidratación.


El líquido es un nutriente esencial para la vida. Una persona puede sobrevivir tres semanas sin alimentos pero sólo tres días sin ingerir líquidos. Cumple una función vital ya que regula el buen funcionamiento de todas las células, favorece el transporte de los nutrientes y de las sustancias orgánicas en el sistema circulatorio, elimina toxinas, mantiene el buen funcionamiento de los riñones, regula la temperatura corporal, previene el estreñimiento, etc.

Para mantener un óptimo nivel de hidratación debemos beber la cantidad adecuada a nuestra edad, nivel de actividad, condiciones ambientales a las que estamos expuestos, etc. Y ante cualquier duda consultar con los especialistas sanitarios, los médicos y farmacéuticos, sobre cómo realizar una correcta hidratación.