El agua, tanto la aportada a través de alimentos como de otras bebidas, desempeña numerosas funciones orgánicas vitales. Entre ellas destacan:
- Transporta los nutrientes y los deshechos de las células y otras sustancias, como hormonas, enzimas y células sanguíneas. Gracias a ello, facilita tanto el funcionamiento químico celular.
- Es un disolvente fundamental, lo que permite reaccionar para formar nuevos compuestos. Esto facilita la eliminación de productos de deshecho y toxinas a través de la orinal.
- Su capacidad solvente y sus moléculas viscosas forman fluidos lubricantes para las articulaciones, el tracto digestivo y genitourinario, así como la saliva y otras secreciones que lubrican los alimentos a su paso por el tracto digestivo.
- Regula la temperatura corporal, absorbiendo el calor ante cualquier pequeño cambio y liberándolo a través de la transpiración.
- Es un elemento fundamental para el organismo ya que constituye una parte integral de las membranas celulares, ayuda a mantener la forma celular y las estructuras del cuerpo.
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